Episodio 111

Ana Maria Rojas

República Dominicana

Ubicación

Ana: Nació en Cerro de Pascua, la ciudad donde los cóndores usan chalina. Fue becada para estudiar parte de secundaria en Lima y luego regresaría a casa. Estudio Ingeniería Industrial en Lima donde conoció a su esposo. Se considera una eterna migrante. En el 2001 se casan, al año siguiente nace su primera hija en el 2007, y su hijo en 2010. Se mudan Cajamarca por el trabajo de su esposo y el año siguiente decide seguir una maestría en administración en el 2013. Se mudan a República Dominicana por un nuevo trabajo del esposo. En el 2017 crea antojitos peruanos empresa importadora y distribuidora de productos peruanos en República Dominicana. Hoy hablamos con Ana María Rojas

Ana: Hola, Ana María bienvenida, Granadilla podcast, ¿cómo estás? 

Ana María: Muy bien, muchas gracias por invitarme.

Ana: Gracias a ti por aceptar. Ya estamos poco a poco conquistando más países en las Américas en Centroamérica, Sudamérica. O sea, un poquito difícil, pero las estamos encontrando. Más bien las que escuchan este episodio y están en Centroamérica, por favor, escríbanme que queremos poder contar sus historias como peruanas que la rompen en distintas partes del mundo. Y bueno me gustaría que empezamos a hablar mucho en el Perú existe también la migración interna, no solamente uno nace en Lima y ya y se muda, si no hay mucha migración interna también que pues pasan de Trujillo a Lima. Yo pasé de Lima a Trujillo de Trujillo Lima y de Lima salí. O sea, entonces cada una siempre ha tenido una parte y a veces no hablamos mucho de eso no como es cambiar dentro de nuestro propio país, cambiar de ciudades. ¿Cómo ha sido para ti la inmigración interna?, ¿qué diferencias en contraste o similitudes entre las ciudades peruanas?

Ana María: Es verdad que el Perú es grande y ajeno, como decimos nosotros. Yo nací en Cerro de Pascua y viví mucho tiempo allí hasta los seis, hasta el sexto grado de primaria y me tocó mudarme a Lima. El cambio en realidad fue bastante evidente, porque pasar de una provincia donde la vida es tranquila, donde digamos que no hay mucho que pase y todo es calmo tranquilo, y pasas a una a una ciudad donde es la locura, siempre hay gente corriendo, la gente haciendo. La gente en provincia, siempre somos más amistosos, los vecinos se conocen entre ellos. En Lima no conoces a tu vecino. Esa es una de las cosas, pero este se va uno adaptando porque las cosas buenas, hay que ver la potencialidad de cada uno, pero básicamente eso fue. Yo creo que fue pasar de la calma al loquero. 

Ana: Es muy cierto lo que mencionas porque yo cuando me mudé de Lima a Trujillo, Lima es muy acelera, y en Trujillo las cosas más tranquilas. Todo pasa, camino lento y tranquilo y era un poquito chocante eso y yo estaba en el colegio, mi mamá adulta acostumbrada, que todo sea para ayer, porque en Lima todo es para ayer, pues en Trujillo decía “sí, sí, ahorita” y el ahorita de Trujillo era en seis horas, quizá mañana con suerte que dos días. Entonces, luego de cuatro años en Trujillo regresamos a Lima y era regresar a la Lima caótica, todo está corriendo, todo el mundo está tarde. Está apurado y sigue volviéndose más rápido, más acelerada. Y bueno, después de esta migración interna pasaste República de Panamá con ya casi 10 años que has estado ahí, y si bien hablamos español, estamos en las Américas, hay diferencias y similitudes entre con la cultura peruana. Y me gustaría que nos cuentes un poquito al respecto.

Ana María: Bueno, sí, es que es verdad, o sea, si hablamos español, pero no el mismo español. Definitivamente, como en todos los idiomas, hay palabras que uno lo usa muy bien en un país, pero en otro país te miran con una cara de horror, por ejemplo, les cuento una anécdota que me pasó a mí. Yo estaba en el supermercado, una visita llegaba y le decía, por favor, pásame una bolsa para llenar los productos y la cajera y el ayudante de la cajera me miraban así con horror y yo decía, pero por qué me miran así. Y me dieron la bolsa y luego una amiga me contó de que aquí la palabra bolsa se usa mucho para la funda que la piel que envuelve los testículos de los hombres, entonces es como que es una mala palabra es como que mal visto mal hecho y entonces ya dejamos de usar la palabra bolsa por eso, porque ahí simplemente no es bien recibido e igual el otro tema con las palabras también fue el asunto de nuestra mazamorra morada, que es la cosa más rica del mundo, pero a una amiga a la hija de una amiga le pasó de que ella hizo su exposición. Yo soy peruana miren, que aquí está el postre, un famoso en Perú que se llama mazamorra morada, yo invito a todo el mundo su mazamorrita para que probara pero nadie la comió, pero era porque la palabra mazamorra aquí está asociada al hongo, que le da a la gente que se infecta en el pie que te da como una herida. Eso le llama mazamor, entonces decir que te ibas a comer una mazamorra y ya de solo el hecho de pensarlo la gente le daba un horror. Entonces acá no hay mazamorra morada, hay flan morado. Hay cosas que uno simplemente siendo del mismo español, no es lo mismo. Empezando por la forma incluso por la forma de hablar porque cuando, por ejemplo, yo le pido “pásame dos lapiceros”, no te entienden “do lapiceros” algo así, yo te estoy diciendo que ando 10 años aquí y todavía no tengo el acento, porque me rehúso hablar así, pero la gente no te entiende bien. Y bueno y del modo de vida, que les podré contar, definitivamente, es que yo creo sinceramente analizando de todo lo que yo he visto, he vivido que la gente viviendo además al sur del ecuador es como que más fría un poquito más reservada un poquito más. Y cuando estamos más al Ecuador y más en las zonas calientes, la gente es más alegre más amistosa aquí, pues siempre no faltará el que te dice “pero mi amor, ven para aquí”, que es un término amistoso, entonces siempre hay como esa amistad como ese es como dicen acá la chercha, la gente, es muy alegre. Inmediatamente, te conocen y dicen “dónde eres”, “de Perú ay, qué rico”, “yo quisiera ir a comer a Perú”. Ellos día a día quieren que tú las cocines, pero siempre están hablándote, no es como los países fríos que, pues, suele pasar que con la gente te miran y si tú les hablas en el ascensor te miran con horror. Acá no, acá siempre “buenos días”. Bueno, saludos, saludos a todo el mundo cuando entran y todo el mundo se saluda a todo el mundo y todo el mundo sonríe. Así no los conozcas, sonríele, saludos y todo el mundo saluda a todo el mundo. Eso es algo, que a mí me encantó y el patriotismo que hay en este país a mí me encanta porque tuve una experiencia de que yo estaba en el juego de tenis de mi hijo. Estaba bien, ensayando un tema, practicando tenis y dio el mediodía y estaban en otra cancha en un evento y empezó a sonar el himno nacional de República Dominicana y todos, absolutamente todos, lo que estábamos en la otra cancha, que no teníamos nada que hacer con ese evento que estaba como lejano, se pararon se sacaron y empezaron a cantar así todos patriotas, increíblemente. Eso en todo el mundo no suele pasar, en todo el mundo en realidad escuchas el uno, pero ahí todo el mundo parado con la mano en el pecho respetando a sus símbolos y todo muy bien ahí. Eso es una de las cosas que me encanta de este país, tiene como todos sus cosas buenas y sus cosas malas, pero yo siempre trato de buscar las cosas positivas. Y a mí me encanta por eso este país por su amistad y hay mucho que hacer, aunque como en todos los países de América hay mucha gente que quiere migrar a Estados Unidos porque no encuentra qué hacer, pero yo creo que siempre algo que hacer, siempre hay oportunidades y hay que buscarlas. Y a mí su clima me encanta y otro tema que también me encanta comentar de República Dominicana es que este es un país bendecido y hay un dicho que dice aquí “Dios está en todas partes, pero vive en República Dominicana” y sabes por qué te lo digo porque, por ejemplo, tú sabrás del famoso terremoto que hubo en Haití hace unos años muchos casi 10 creo, algo así, que destruyó prácticamente todo Haití, que está en la mitad de la isla. Esta es una isla que es La española y la mitad de Haití bueno 1.35% Haití y el resto es República Dominicana, entonces el terremoto pasó y destruyó Haití la ciudad principal Puerto Príncipe y todo y aquí casi se sintió un poquito un remesón, pero como que no pasó nada. Cuando yo estaba aquí, que hay muchos ciclones, tormentas tropicales, entonces el tiempo que yo estuve hubo dos alertas fuertes de tornado, el tornado María y otro tornado, venían otros ciclones desde la costa y había uno que ya estaba predestinado a llegar aquí. Ya estábamos sumamente preparados porque ya habían dicho que iba a chocar contra Santo Domingo, que prepararan las casas, comida y todo lo demás, pero del dicho al hecho. La tormenta llegó hasta la costa como que miró y luego se orilló por la costa y se fue hasta Haití y pasó por Haití y aquí no pasó, y en realidad como te digo, o sea, siempre hay cosas, así que como que es verdad que está en este país es muy católico, muy de bendecir, la gente es muy religiosa. Siempre está en su en la palabra de cierta “qué bello tu hijo que Dios te lo bendiga”. Es casi siempre la palabra que es muy común que diga “Ay, qué bello tu cabello. Que Dios te lo bendiga”. Está muy a flor de piel la palabra de Dios. Hay mucho extranjero que viene aquí por su clima. Acá hay dos climas, verano e infierno. Pero se sabe llevar bien porque la gente es agradable. Entonces siempre es una gente que acoge, que es muy agradable, de ese lado. En Perú que nos encanta cocinar y la comida es muy buena, pero nos falta un poquito más de carisma. Yo siempre cada vez que llego al Perú tengo que sacarme el chip, porque yo siempre ando saludando muy cariñoso y la gente me mira como que “está loca que tiene”. Tengo que dejar de estar así poquito más alegre y estar un poquito más así como reservado, pero nada más de eso. Siempre orgullosos por nuestra comida. Y tú sabes que el Perú en el mundo se está haciendo muy conocido por la comida peruana y es algo de lo cual tenemos que sentirnos orgullosos y yo creo que también nuestra cultura, que es importante. La cantidad de cultura que tenemos nosotros es espectacular y es impresionante, y no lo sabemos en realidad. Estamos allí porque hay países, por ejemplo, en este país España cuando conquistó al principio devastaron todos los taínos, que es la cultura original de aquí. Prácticamente, quedó ninguno, entonces luego trajeron los esclavos y es que ahí es que había más población, pero digamos que de la cultura taína quedó casi nada. Entonces este digamos que culturalmente nuestro ciento y pico de culturas, la cultura chavin, la cultura inca, etc, aquí la gente se sorprende y se queda así anonadado de toda esa riqueza que tenemos tanto histórica como en comida porque no es como que todos los países tengan como nosotros, más de 5000 variedades de papas, más de 100 variedades de maíz, acá hay la papa y el maíz, o sea es lo que hay. Es una riqueza que nosotros siempre tenemos que estar muy orgullosos y defenderla y protegerla de todas maneras para que siempre prevalezca en el tiempo.

Ana: Por supuesto, totalmente de acuerdo, que hay que seguir llevando al extranjero lo que tenemos en el Perú y estar orgullosos de nuestras raíces. Y hablando de raíces y, también un tema ya de pronto más personal, o sea, tú eres mamá, tienes dos hijos, que entiendo nacieron en Perú y emigraron contigo de chiquitos. Cómo ha sido criar a tus hijos en el extranjero, porque de pronto en Perú ya tiene una idea de cómo se crían los hijos, están los papás, hasta los abuelos cerca y bla bla bla, pero ¿cómo ha sido criarlos en el extranjero?

Ana María: Mira, esto ha sido un poco retador. Yo creo que fue afortunado llevarlos pequeños porque mi hijo emigró con 5 años y medio, casi 6, y mi hija tenía 11 o 10, entonces llegaron relativamente pequeños y pudieron amoldarse a las escuelas. Fue un poco más complicado porque sufrían más del tema de la adaptación del oído, o sea, porque ellos hablan un poquito distinto, tienen ciertas palabras distintas y entenderlas a veces no es tan fácil como entender cualquier español, entonces les costó un poquito más y también les costó el asunto del bullicio. O sea, porque la gente como acá es muy alegre muy así y siempre todos hablan al mismo tiempo y a veces eso se pone un poquito descontrolado y en las clases, no es lo mejor para una clase, entonces eso fue un poco complicado, pero ya luego lo fueron adaptando, fueron haciendo amigos y sobre todo eso, o sea, lo que nos preocupamos siempre fue que tengan muchas actividades con otros niños, que no se encerraran en un grupo de peruanos porque si teníamos un grupo de peruanos que estábamos radicando en República Dominicana y nos juntábamos cada cierto tiempo, pero no era mi intención. Entonces siempre busqué que ellos hicieran amigos los trajeran a las casas, fueran a su casa, conocieran un poquito más de cómo viven ellos y tratar de que ellos integren de lo más a la sociedad y a sus amigos. Y fue eso, que los ayudaron mucho los colegios, los amigos, porque como la gente es muy afable, es muy amistosa, siempre están este ofreciendo servicios están haciendo bien serviciales y siempre están dando a conocer, pero es al paso y cauteloso y sobre todo enseñándoles creo que lo más importante era a respetar lo ajen, porque la forma de vivir de las personas difiere, y no por eso es malo o bueno, o sea es como viven ellos y es como vivimos nosotros entonces. Entonces este sí, por ejemplo, algo que mi hija siempre le llamaba mucho la atención y que es un caso que yo no sé si es por el tiempo o algo así, pero el caso es que aquí sí, este existe el ratio de divorcios es bien alto. Entonces y mucha casuística de que muchos niños están en el mismo colegio y tienen al hermanastro, el fin de semana se va con el papá y con la mamá y esa casuística era muy general. Entonces digamos que mi hija era el bicho raro que tenía el papá y la mamá que estaban casados hace 10 o 20 años y eso les parecía rarísimo. Entonces, no es que sea malo o que sea bueno, o sea, eso es lo que nos pasó a nosotros y ellos también, entonces ellos probablemente tengan su mundo de su vida y hay que ser respetuoso. Porque los chicos a veces tienen que ver que no todo es perfecto y que hay que respetar lo ajeno y hay que ver con ojos y pues puede no estar de acuerdo, pero lo respeto y se acabó, con las cosas, con la comida, con la forma de actuar porque hay que ser como un poquito más cacerosa al principio, pero gracias a Dios se adaptaron muy bien y ya están más grandes. Y yo creo que ellos ya se sienten más dominicanos o mi hijo por lo menos ha vivido más años aquí que en Perú, porque ella vivió 10 años aquí y solamente seis en Perú y nada, pero ya salió de su confusión porque como yo antes de venir a República Dominicana estaba viviendo unos tres años en Cajamarca mi hijo creía que era Cajamarquino, era limeño, pero no lo sabían. Él se creía cajamarquino tenía toda esa noción que sí que no sé cuánto, que mi tierra, que quiero ir a mi tierra, y yo le dio “tú no eras de Cajamarca”, pero “mamá sí”, no era ahí, pero él se creía, pero bueno al final ahora ya está más grande y entiende sus temas y está muy orgulloso de todo ese tema porque justo por como nosotros vivimos con ese tema de la cocina y la comida le llamaba la atención de cocinar, entonces aprendió a cocinar muchas cosas peruanas y siempre está invitando a sus amigos para enseñarles a comer peruano. 

Ana: Está buenísimo. Tú eres migrante, tus hijos migraron contigo y ahora tu hija ha empezado su propio proceso migratorio y creo que es muy interesante y es algo que hablamos el mes pasado, el mes de mayo, hemos hablado mucho de la maternidad y la migración, pero nos falta como que esa parte, como que de la segunda generación, o sea, que emigra también. Hay muchas mamás que escuchan el podcast de Granadilla podcast, mi mamá y las migrantes. Y de pronto yo sé, que yo lo escuché mi mamá y sé que otras mamás se les hace un poco difícil la idea de que su hija se vaya. A pesar de que en tu caso tu has sido migrante, cómo ha sido ese proceso, qué consejo le darías aquellas mamás que están así como “que sí que mi hijita se vaya, pero al mismo tiempo están que no”, que le encierra en el cuarto, que por favor, no se vayan. Entonces qué consejo le daría desde su experiencia, cómo es ese proceso de dejar ir a tu propia hija.

Ana María: Sí, es cierto, es un proceso complicado nada fácil, verdad? Porque siempre todo lo de los hijos es muy complicado, mi hija Cristina ya tiene 20 años. Y ella siempre quiso migrar porque dado que el colegio donde ella estaba, todos sus amigos también estaban buscando dónde estudiar fuera. Entonces como que le pareció ella muy natural tener que irse fuera y ya desde el colegio incluso la apoyaron en la búsqueda de becas y cursos y colegios y universidades en el exterior y todo eso. Entonces eso fue un poquito más fácil para mí, porque ella fue muy autónoma en buscar su universidad, buscar donde estar, las becas y todo lo demás. Y ahora sí, de verdad que sí, dejarla ir para mí fue bastante complicado, pero yo siempre y a raíz del tema de la pandemia nos volvimos bastante más independientes y yo siempre he tratado de que mis hijos sean bastante independientes. Creo que es una palabra que debemos buscar, porque tú no sabes cuánto tiempo estarás con tu hijo. De repente, sales ahorita y Dios no lo quiera, pero te da un accidente y te vas y tus hijos, si no los has educado para poder ellos solitos, poder limpiar su cuarto, comprar su ropa o por lo menos cocinarse algo básico, vas a dejar unos niños terriblemente complicados. Una situación complicada sin saber nada. Entonces yo de verdad que siempre me preocupe por eso y siempre les he dado la autonomía. Siempre mi hija la alente a que sea bien independiente, dije empieza a manejar. Su papá no quería, pero yo dije “no, ay hijita yo a tu papá cuando aprendí a manejar no le pedí permiso, le comunique”. Fui la primera manejar y tú también tienes que hacerlo porque si de tu papá depende y mi esposo es así. Por él la pondría en una cajita de cartón de huevos y no la movería porque para que no se rompa. Yo le digo “tú tienes que ser independiente”, “tienes que buscar tu manera”, buscar qué hacer, buscar alguna forma de valerte cuando estés en la universidad. Siempre la he alentado que estudie cursos cortos, de diseño gráfico, cualquier cosa que ella le guste y que le pueda valer para ganarse algún dinero mientras estudia, porque siempre es importante tener la independencia, de manejar, tener la independencia, de poder hacer tus propias cosas. Y bajo ese orden de ideas, pues nos dijo “quiero irme a Canadá”. Bueno, ya era obvio que se quería ir y buscó desde hace un año, aunque terminó la preparatoria, y no me quedó más que dejarla ir. Porque yo creo que y como le dije a mi esposo decirle: “No, quédate, porque aquí tienes. Mira acá vas a tener un cuarto, comida, tu carro, todo lo que tú quieras vas a tener, no te vayas. Quédate a estudiar aquí”, pero sería truncarle sus sueños y de repente más adelante me lo va a decir, sabes que tú no me dejaste ir, perdí oportunidades por ti y, lamentablemente, no podemos vivir las experiencias con los hijos. Lo mejor que podemos hacer, lo único que podemos ser los padres es aconsejarlos y rezar porque nos escuchen, porque los chicos en general hasta grandes no aprenden por lo que uno les diga o por porque no te creemos, es simplemente te dicen “sí, sí, seguramente”, y pueden pensar que uno no lo sabe, con uno está pasado de moda, pero hasta que no les dé, no les pase algo, no tengan la experiencia, no lo van a saber valorar. Si lo escuchan, pues, genial, y si no lo escuchan, pues este ya van a tener que aprender. A golpes aprendí y la única manera que yo entendí de que tenía que podía soltarla era así, haciéndola lo más independiente posible. Enseñándole que se pueda defender, enseñando lo que puede viajar. Ya hemos pasado nuestros sustos, no lo voy a negar, ha habido cositas que le ha pasado en Canadá y que sí hemos tenido que estar ahí alertas y todo eso, pero en el tiempo le ha ido bien, ha encontrado personas, han encontrado amigos, porque también el tema de mudarse a un país distinto no es fácil, sobre todo cuando son países tan alejados del Ecuador, que son más reservados, que son personas no tan amigables, es más difícil para la gente. A mi hija, eso también le chocó un poquito porque definitivamente venir del Caribe donde todo el mundo te dice “hola, ¿cómo estás?”. Y no sé qué, al llegar al que te miren como que de lejitos es un poquito complicado, pero ya se está acostumbrando y a ella le gusta. Entonces eso es lo importante. Yo creo que nos queda a los padres dar y apoyar, no hay otro camino. Eso es lo único y rezar porque todo salga bien.

Ana: Claro que sí, por supuesto, muy buen comentario y creo que es importante que acompañemos hablando de la migración, porque también tiene sus propias experiencias. Y ahora pasemos un poco a la parte profesional porque tú eres dueña y señora de antojitos peruanos. Cuentanos cómo manejar tu propio negocio.

Ana María: Sí, es complicado porque bueno, cómo nació primera pregunta. Nació como nosotros vinimos aquí, yo soy ingeniera industrial y terminé una maestría de administración aquí, justo casi online porque justo me mudaba en casi en los tres cuartos de la Maestría. Me tuve que mudar para aquí por el trabajo de mi esposo. Estando aquí, pues, este me fue muy difícil reubicarme laboralmente porque lo primero que no tenía los contactos, obviamente, es un poco más difícil y ya está grande, no tienes como que experiencia, no tienes tantos amigos locales y mis hijos están pequeños y no quería tanto este dejarlos tan así libremente, solo porque tú estando en una compañía mínimo tienes que estar de 9 a 6 horas y es dejarlos las tardes. Ellos que están allí solos en un país diferente, sin familia, no me gustó la idea. Entonces lo que intenté fue buscar algo que yo pudiera manejar desde mi casa, buscar mi propia empresa y así fue que nació. Y obviamente yo necesito trabajar, de viajar al Perú venía con mis maletas llenas de comida como todo el mundo, pero lo que duraba siempre dura nada, entonces acá hay una oportunidad porque definitivamente todo el mundo quiere comida, todo el mundo ve eso y empecé a traer un poco más. Y empecé a indagar cómo se podía importar pequeños tramos cómo pasar eso y el otro y fui haciéndolo de poco a poco, fue como que traje 20.000 no sé de Chin y poco a poco empecé a crear la empresa. Me ayudé con ese tiempo con ayudantes para los repartos y todo eso, pero fue un pequeño emprendimiento, luego empecé a contactar a los chefs peruanos que me contactaron, ellos fueron los que me contrataron en realidad y me pedían que trajera más volumen y más cantidad, porque ellos querían para los restaurantes que querían hacer comida peruana, pero que era imposible porque no tenían los insumos. O sea no puedes hacer una huancaína sin elegir, créeme que lo intentaron, gente que quiso hacer aquí papá la huancaína con pimiento amarillo y con eso no es tan deliciosa. Entonces nosotros estamos creciendo. Gracias a Dios siempre adelante, trayendo más productos, somos importadores de exclusivos de la Cerveza Cusqueña, del Pisco Tabernero, del pisco blanco, distribuidoras exclusivos y también de los ajís, de los aderezos, todos esos lo traemos y los distribuimos por todos lados. Nuestra visión es llevar que así, como hay un restaurante de comida mexicana en cada lugar del mundo, así hay un restaurante de comida peruana a su lado.

Ana: Me encanta, me fascina, lo apruebo. Me parece genial, por favor, necesito dos en Israel, uno en Jerusalén por lo menos. No pido más. Yo pido poco.

Ana María: Me han llamado de muchos lados diciéndome, señora, me puedes mandar a México – no puedo México todavía, pero pronto – y así para Colombia y así, pero pronto será antojitos de repente canadienses, tal vez con la mudanza para allá. Nos vamos a tener que ir a Canadá, probablemente, hacía dos cachetes como quien dice, pero con ese afán de siempre, llevándolo nuestro con orgullo y tratando de difundir lo máximo posible.

Lección del episodio

Ana: En esta ocasión Ana María nos va a contar cuatro actitudes para migrar con éxito adelante.

Ana María: Bueno, yo creo que la primera actitud que debemos tener es una actitud positiva ante la vida. Todo cambio tenemos que estar siempre con mente positiva, porque el hecho de que tú empiezas con algo negativo y ya todo se derrumbó. Tiene que ser positivo. La segunda es que todo problema que tú encuentras en el camino puede ser un posible emprendimiento, tú puedes tener la posible solución, no veas los problemas como tal, si no velos como oportunidades. Tercero, yo creo que lo importante es mantenerte en constante aprendizaje, si tú estás migrando y no encuentras trabajo, no encuentras qué hacer, pues prepárate, estudia algo. Ahí siempre, no perder el tiempo, siempre hay algo que aprender y eso te va a dar facilidades para el futuro para poder encontrar otra cosa que hacer muy fácil. Y último y cuarto, es que siempre procura hacer amigos locales para aprender los socios y costumbres de los locales donde tú estés viviendo, para aprender que es, qué consideran ellos correcto, que incorrecto, ver cómo se mueve la gente. Eso es muy valioso, porque luego uno puede faltar el respeto sin querer a las personas, eso es importante. Yo creo que esas cuatro actitudes yo la recomiendo, y podrían ustedes iniciar un buen comienzo de migración en su lugar donde tú estés.

Ana: Buenísimo. Muchísimas gracias, Ana María, por estos consejos que son importantes. Presten atención a los que nos han escuchado el día de hoy y muchísimas gracias por estar con nosotros aquí en Granadilla podcast y que la siga rompiendo en República Dominicana

Tienes un negocio que vende o exporta productos peruanos en al extranjero, cuéntame en los comentarios. Estoy pensando en grabar una base de datos sobre dónde conseguir productos peruanos en el mundo.