Episodio 125

Françoise

Belgica

Ubicación

Economista que hizo sus estudios de pregrado en la Universidad del Pacífico de Lima y comenzó sus experiencias laborales en Roche, grupo farmacéutico. Trabajó poco más de tres años en Lima y ganó una beca para hacer un advanced master en economía internacional y desarrollo. Buscaba tener una experiencia en el exterior y llegó a Bruselas en septiembre de 2009. Catorce años después, sigue rompiendo la allá. Tiene amplia experiencia en logística y supply chain. En los últimos siete años ha estado trabajando en gestión de proyectos. Hoy hablamos con Françoise.

Ana: Bienvenida a Granadilla podcast, ¿cómo estás? 

Françoise: Hola, muy bien. Gracias por invitarme.

Ana: No, gracias a ti por estar con nosotros. Para aquellos que tal vez están escuchando por primera vez el Granadilla podcast, este es nuestro último episodio del 2023. François es nuestra peruana número 125, y estoy muy feliz de que Granadilla podcast haya sido la plataforma para conectar a estas peruanas y conocer a tantas peruanas que están rompiendo barreras en diferentes partes del mundo, en diferentes campos y sectores, desde educación hasta logística, arte y cultura. Creo que es importante compartir estas historias y las que vendrán más adelante para seguir visibilizando a las peruanas que están fuera. Y bueno, Françoise es economista, así que me gustaría que nos cuentes por qué decidiste estudiar economía. Lo pregunto porque mis papás son economistas, mi hermano está estudiando economía, y yo soy la ovejita negra de la familia que dijo «no, no quiero» y me fui a comunicaciones, causando un shock familiar. Entonces, me gustaría saber qué te motivó a ti a estudiar economía.

Françoise: Qué divertido. No sabía tu pasado familiar. En mi caso, bueno, uno escoge la carrera en Perú siendo muy joven, más que nada porque yo me veía trabajando como funcionaria pública o en algún organismo internacional en temas de desarrollo. Esto se debió en parte a la realidad en la que vivimos en Perú, donde las diferencias son bastante marcadas y tangibles. Eso me empujó a proyectarme hacia el futuro de esa manera. Sin embargo, la vida me llevó por otros caminos, y lamentable o felizmente, no sé decirlo, estoy trabajando ahora en otros temas no directamente relacionados con el desarrollo.

Ana: Estoy de acuerdo contigo. En Perú, se elige la carrera siendo muy joven, y por ejemplo, yo vivo aquí en Israel, donde los jóvenes terminan la escuela (que es hasta los 18 años), van al ejército para realizar su servicio militar obligatorio. Luego, la mayoría hace un viaje de varios meses a un año, mochileando por Sudamérica, Centroamérica, Asia, a veces Estados Unidos. Regresan y después de trabajar unos meses, deciden realmente qué quieren hacer. Han tenido tiempo para pensar, crecer y experimentar antes de tomar decisiones. A veces, se encuentran más asentados y dicen: «Sí, esto es lo que quiero hacer». Así que cuando llegué a Israel a los 25 años con la maestría, estaba con gente que recién estaba comenzando su bachillerato a esa edad. A veces me decían, «¿Qué viejo estás recién teniendo tu bachillerato?», pero es que he vivido mucho más que ellos. A veces, los padres nos preguntan por qué no estudiamos economía, pero es porque todavía no habíamos vivido lo suficiente para elegir la carrera. Bueno, estoy totalmente de acuerdo en que la vida, especialmente la del migrante, a veces nos lleva a replantear nuestras elecciones profesionales. Y bueno tu llevas tus 14 años en Bélgica, que es bastante tiempo. Ya cuando lleva años de migración ve las diferencias culturales, me gustaria que nos cuentes que diferencias hay entre la cultura belga y peruana.

Françoise: Hay que comprender el contexto del país, porque a mi Bélgica me parece un país bastante particular, es un país pequeño, pero tiene 3 lenguas oficiales. Hablas francés, hablas alemán, inglés. Tienes dos bloques o regiones donde hay una especie de pugna interna para lograr un gobierno. Es una monarquía federal. Hay un rey en Bélgica, no lo sabía hasta que llegue aquí. Hay un rey, pero hay elecciones, es bicameral, a lo que nosotros conocemos como congresistas, equivalentes a un primer ministro. El primer ministro, el rey y el gran congreso serían un poco como el gobierno, pero al final es un gobierno de coalición elegido con representantes de diferentes regiones. No siempre es tan simple, más bien es complejo y difícil debido a las diferencias dentro de este país pequeño. Como yo lo veo, es pequeñísimo en comparación con Perú y otros países. Una de las cosas que me impresiona es que, a pesar de toda esa complejidad, hay un estado muy grande, que diría que es un poco paquidermínico. A veces, tiene tres o cuatro ministros de salud entre las diferentes regiones, lo cual puede parecer algo exagerado, pero a pesar de eso, Bélgica pasó por una crisis política en mayo de 2019, quedándose sin gobierno durante 16 meses, y no pasó nada. No pasó nada, el mundo seguía automático. Sales a la calle y no hay ninguna protesta; todo está como si no pasara absolutamente nada. No hay gobierno, no hay primer ministro, y la gente sigue su vida al natural. Entonces, esto se traslada a la sociedad. Digo, Bélgica es una sociedad en piloto automático. Hay normas, hay reglas que la gente sigue y respeta, y todo sigue su rumbo sin problemas. Es como saber que en la carretera voy a 120 por hora y no puedo excederme de eso. Sé en el trabajo cuál es el proceso para hacer tal cosa, y lo sigo; no me salgo del proceso, y todo sigue su rumbo. Hay un nivel de organización probablemente bastante diferente a los países más latinos o en vías de desarrollo. Pero al mismo tiempo, la sociedad se vuelve más rígida, y hay menos flexibilidad y espacio para lo que yo llamo emoción o simplemente cosas del momento. Aquí, si tienes una cita con un amigo, la tienes que agendar; no es como en Perú, donde llamas a tu pata y dices «oye, voy a pasar, ¿vamos por unas chelas?» Aquí, todo se agenda porque el sistema está diseñado de manera más cuadriculada. Por lo tanto, hay mucho de positivo. Te digo, el tema de estar sin gobierno durante 16 meses; cuando lo contaba, nadie me creía. Incluso si se lo contabas a un inglés, tampoco te lo creía. No hubo protestas en las calles, no hubo una guerra civil; todo siguió porque hay instituciones muy fuertes. Entonces, es un mundo completamente diferente, pero que tiene mucho de positivo. Pero bueno, para mí, después de 14 años, tiene sus aspectos negativos, como la falta de espontaneidad, familiaridad y calidez. Lo llamo «calor humano» de repente. No está bien expresado, porque no vas a decir, «sí, hay belgas que pueden ser muy cálidos», pero hay cierta frialdad. Y lo ves en ejemplos muy simples, como cuando la gente envejece. Aquí, en general, la gente va al asilo, algo que ves mucho menos en países como los nuestros, por ejemplo, o cuando los padres aún no están en el asilo. No es como que uno va a pasar y va a visitarlo todo el tiempo, porque todo está agendado; la gente está muy ocupada, el sistema es difícil. Ahora que soy mamá, lo vivo también en carne propia, y te lo dije cuando nació mi hija hace cinco años y medio, el mundo me cambió porque te tienes que adaptar al sistema. Bueno, aquí hay guarderías, pero la guardería cierra, por ejemplo, a las 6, y si tienes una reunión hasta las 6, pues tienes que hacer mil maravillas para cuadrar esas vidas. Entonces, se vuelve muy intenso, y pienso que por eso la gente se vuelve un poco más organizada, más cuadriculada. Para mí, es una diferencia muy grande, ya que soy un poco más espontánea en mi carácter natural. Al inicio fue un choque, pero luego me adapté. Ahora soy una mezcla extraña de peruana y nórdica. Voy a ser puntual, voy a ser organizada, voy a planificar, pero creo que todavía no he perdido esa espontaneidad, esa calidad. 

Ana: Muy importante lo que mencionaste sobre ser puntual, porque siempre hay ese estereotipo detrás del latino, de que llega tarde. Uno intenta derribar ese estereotipo cuando está fuera de su país, pero a veces sucede. Y quién es el que llega más tarde, los latinos. Lo hicimos. Creo que fue al principio que invitamos a varias personas aquí a la casa; todos los que llegaron tarde eran latinos, y yo qué vergüenza. Y yo, por favor, no. Llegaron temprano los israelíes, un par de alemanes y extranjeros. Todos llegaron cinco minutos antes o a la hora, o ya dos minutos después de la hora citada, todos los que llegaron tarde eran latinos. Y eran mis amigos. Sí, ¿no? Por favor, entonces, por favor, hagamos, vamos, vamos limpiando un poquito el nombre del latino, que siempre llega tarde. No lleguemos a la hora temprana, pero a la hora no. 

Françoise: Creo que ya en todo caso, en el trabajo, pienso que nunca he llegado tarde. O sea, ya no en estos últimos años, sería imposible que me pase de llegar tarde a una reunión o algo así, a no ser que haya un accidente del control. 

Ana: La cosa es que lo puedas controlar, definitivamente. Muchas peruanas migran en un inicio por estudios, migran por un doctorado, una especializaciones. Tienes la visa por dos años, pero pasa que a poco de que te vayas, se te abre una puerte de que te puedas quedar, y uno se queda entre la pregunta “me voy o regreso”. Entonces, me gustaría que nos cuentes cómo es que tomaste la decisión de quedarte.

Françoise: Fue un poco circunstancial porque, efectivamente, vine por un máster y la idea era quedarme un año, ya que el máster era por un año, terminaba y después tenía que regresar. Fue estando aquí que pensé que tener una experiencia laboral en el exterior podría ser interesante por la maestría que estaba haciendo, y también por capitalizar experiencia en el exterior. Porque me parece que en Perú está bien valorado en el mercado laboral cuando hay una experiencia en el extranjero. También pensé en aprender lenguas, ya que cuando llegué hablaba relativamente bien en francés, porque lo había aprendido desde el colegio, pero no lo había practicado. Cuando llegué, sentí el choque de volver a retomar una lengua que había quedado en alguna parte de mi cerebro en secundaria. Eso fue un tema. También trabajé en inglés porque cuando postulas en Bruselas, sobre todo, que es bastante internacional, van a pedirte el idioma inglés. Comencé a buscar trabajo pensando que me quedaría por uno o dos años más para tener esa experiencia. Luego regresaría a Perú, y bueno, ¿qué fue lo que pasó? Había tenido experiencia en farmacéuticas en Perú. La primera empresa que me llamó aquí fue también una empresa farmacéutica, un gran grupo farmacéutico, que me llamaba para un puesto provisional, para reemplazar a alguien que se había ido por burnout, por mucho estrés, y la posición debía ser reemplazada rápidamente. El contrato era por seis meses, así que dije perfecto. Luego, a los seis meses, eventualmente lo prolongué un año, y luego puedo regresar a Perú. Y luego, la vida, como siempre digo, y la sociedad belga en piloto automático, me puso en piloto automático también. Y 14 años después, estoy aquí y sigo en farma. Simplemente, he ido cambiando de puestos en empresas, pero finalmente, me encasillé un poco sin querer queriendo, debido a la experiencia que tuve en Perú. Pero al final, la valoro porque es un sector muy bonito. Siento que hago un cierto impacto en salud pública y demás. Entonces, realmente fue circunstancial. Nunca dije: «Voy a quedarme a vivir en Bélgica, amo este país», sin tenerlo completamente. Fue dándose, ¿no? Bueno, me enamoré, luego no funcionó con esa persona. Luego conocí al que hoy en día es mi esposo, que tampoco es belga, sino francés. Luego nació nuestra hija y seguimos aquí los dos. Trabajamos aquí; es un sistema relativamente sencillo de vivir cuando eres un extranjero. Entonces, ha sido muy circunstancial. Para hacerme entender, en mi caso, esta experiencia de inmigración nunca pensé que iba a quedarme 14 años y con tanto. 

Ana: Creo que es importante migrar, así sea temporal, no por un año, con la mente abierta, no de pronto que puede pasar, que puedo regresar o puedo no regresar, ¿no cierto? Y cuando algo tiene que pasar, va a pasar, ¿no? Entonces, si pasa y ya toca al estilo belga ir al  piloto automático, decir sí, acepto, y seguir nomás. Es una buena actitud. Vamos a copiarle eso a las belgas, me gusta, me agrada. Y bueno, yo sé que trabajas hoy en gestión de proyectos, que es algo muy interesante, y me gustaría que nos cuentes un poquito cuáles son las características generales para trabajar en este sector, ¿no? En este mundo de gestión de proyectos.

François: También llegué por circunstancias de la vida. Te vas dando cuenta que mi vida es muy circunstancial. Empecé en el tema de Supply Chain, ¿por qué? Porque la experiencia que tenía en Perú había sido de Supply Chain, entonces igual te encasilla un poco a lo que ven en el CV en ese aspecto los belgas, porque te digo no son muy flexibles, no son muy abiertos de darte oportunidades de hacer algo diferente a lo que dice, digamos, suceder. Pero ¿qué pasó? En uno de estos puestos de Supply Chain, pues empecé a trabajar un poco como manufacturadores externos, o sea, que se llama contramanufactor en inglés, y se tenía, porque estoy en el tema farmacéutico, que integrar un poco todos los sistemas de estos externos a los sistemas internos por temas de regulación con playas y demás, está seguro de calidad de producción y otros. Y como, pues, comienzo a dar soporte al proyecto y demás, y me di cuenta que vivía como que espacios o huecos que no estaban llenados de alguna manera. Comencé, en mi caso, como buena latina que no hacía solo mi trabajo, que me dicen que tengo que hacer, sino si veo que falta algo, pues va hacia una mano y comienza. Eso es muy actitud, por ejemplo, latina o diría peruana. Y poco a poco, sin darme cuenta, comencé a cambiar, si quieres, mi rol de un rol de Supply Chain a algo más de Business Analyst, coordinador de proyectos. Y poco a poco fui entrando en eso, y en algún momento me di cuenta de que ya no hacía absolutamente nada de lo que hacía inicialmente, sino que estaba realmente todo el tema de proyectos. Y por ahí, alguien me dijo: «Pero eso lo estás haciendo». Oye, hermano será como alguien, y yo: «Vaya, tienes razón. Estoy haciendo Project Management», y me di cuenta de que me gusta y que me divierte. Entonces, ya comencé a especializarme en el tema, y ahí decidí comenzar a estudiar porque, obviamente, el background de Economía te va a dar un cierto, no en finanzas o cosas por el estilo, pero no específicamente en planificación para lo que es gestión de proyectos. Entonces, comencé con el Prince2, el Foundation, el Practitioner, luego ya pasé el PMI, que es un poquito más internacional, quizás en temas de Project Management, porque finalmente es un ámbito bastante nuevo todo esto. No diría que son las últimas décadas donde realmente la posición se ha descrito como tal, y todo lo que es Gestión de Proyectos ha comenzado a ser un boom porque efectivamente hay una necesidad, ¿no? O sea, a veces tienes mucha gente haciendo diferentes actividades, pero algún objetivo, pero si no tienes lo que yo llamo el jefe de orquesta, claro que hace, sabes, que los músicos vayan en la misma dirección, pues la sinfonía no sale bien. Y al final, para mí, un digamos, gerente de proyectos tiene que ser un muy buen comunicador, ser capaz. Si tú quieres de hacer esta yesón, entre toda la gente, como una goma, como un pegamento entre todos los diferentes departamentos o áreas, para llegar al objetivo. Y también tienes que tener la capacidad de organizar porque, obviamente, vas a tener un proyecto de inicio a fin. Y normalmente es algo temporal que puede tomar un año, dos años, dependiendo la envergadura del proyecto. Y pues hay que tener y realmente intentar tener el plan porque lo que sucede muy a menudo es que la gente se atrasa, ¿no? Y si se atrasa algo, pues te empuja todo lo demás. Entonces, es esta capacidad de vista helicóptero que le llamo yo, de ver todo como una vez más un jefe de orquesta y poder concatenar donde, qué concatenar. Y bueno, cuando veas que hay una pieza que está ahí fallando y que te puede malograr todo el resto de la maquinaria, correr como loco y poner el repuesto. Así lo describo.

Ana: Me gusta, me gusta la descripción. Está y me gusta lo de la de como helicóptero porque lo tienes que estar viendo todo el campo completo, no viendo desde el inicio hasta el fin y viendo a futuro también, porque el proyecto tiene un futuro y hay que asegurarnos que todo esté arreglado para el futuro. Y bueno, antes de pasar a la elección del episodio, porque para los que no saben, tenemos siempre una lección en cada episodio. Me gustaría que nos cuentes o que nos digas un poquito, ¿qué le dirías a una persona que está por migrar? Porque, pues, la migración también es un cambio emocional. Tiene impacto emocional el estar aquí, estar ya hacer parte de aquí, ser parte de allá. ¿Cuál sería un mensaje o algo que les dejarías a estas peruanas que están por migrar?

Françoise: Que reflexionen mucho la decisión porque no es una decisión fácil. En mi caso, por ejemplo, si yo hubiera dejado Perú sabiendo que no iba a regresar, probablemente, me hubiera tomado mucho más tiempo en hacer mi análisis global siempre. Y creo que lo conversamos de hecho, el domingo por teléfono, la gente tiende a pensar que es muy sencillo cuando se vive fuera y la verdad es que no es cierto, ¿no? Porque hay muchas cosas que se dejan de lado: la familia, los amigos, los momentos especiales. O sea, yo no, o sea, si cuento 14 años cuantos nacimientos, matrimonios, entierros y bonitas fechas, me he perdido, pues se va de largo, o sea, la lista, lamentablemente, es grande. Perdemos esos momentos estando fuera, y si lo haces, tienes que estar segura de que es algo que realmente valga la pena. En mi caso, yo creo que la experiencia y el aprendizaje que he tenido como como persona, humana más que como profesional, yo lo defino como persona humana, pues sí, compensa, ese lado un poco triste de estar lejos y que hay que tomarlo de forma individual, no sentir de ningún tipo, ¿no? Porque la inmigración no es para todo el mundo, entonces es completamente personal. Y si uno está bien segura, pues adelante e ir con toda la buena vibras y dejar que la vida te lleve y también sacarle un poco la vuelta a la vida cuando por ahí ves oportunidades y simplemente saltar, como en mi caso lo hice con mi switch de carrera y con el sistema belga nunca se hubiera dado si no hubiera simplemente saltado cuando había el gap, ¿no? Entonces, un poco ir con esa mentalidad siempre positiva.

Ana: Excelente, excelente me gusta bastante.

Lección del episodio:

Ana: Y curiosamente, el episodio anterior también hablamos de maternidad. Hablamos de lo que es ser una mamá migrante, ¿no? Y bueno, esta lección lo que Françoise nos va a compartir es cómo sobrevivir en el extranjero como una mamá profesional sin soporte familiar. Adelante.

Françoise: Sobrevivir, me encanta.

Ana: Disclaimer, yo no puse el título, así me lo mando. 

Françoise: Eso es la verdad, eso sí, a veces como me siento cuando Penélope nace, que es mi hija de 5 años y medio, la verdad que mi mundo dio vuelta una vuelta completa de 180 grados. Ser migrante y estar en el exterior de por sí, como lo acabamos de mencionar, no es necesariamente sencillo, pero ya como mamá si no hay ningún soporte familiar o similar a que ayude con determinadas circunstancias, sobre todo cuando ambos padres trabajan, es nuestro caso, se puede volver realmente difícil, ¿no? Y creo que tuviste un poco la comparación de que ahora me siento como una malabarista, ¿no? Y que tengo varias pelotas que están dando vueltas y siempre tengo miedo que una se me vaya a caer porque tengo el trabajo, tengo mi lado familiar que es bueno el lado con Penélope, mi lado como esposa, tengo la vida social, lo puedo con los amigos, tengo el deporte porque creo que no te conté, pero también en mi tiempo libre doy cursos de fitness, no, pero una pasión que tenía desde hace un par de años. Obviamente, ahora que estamos en familia, he tenido que reducir, pues si antes iba a cinco horas a la semana a dar clases, pues ahora luego dos, pero intento guardarlo porque eso es parte de mi equilibrio mental y emocional también esta parte privada, de porque uno también le gusta a veces estar solo y demás entonces son muchos variables y son las pelotitas y estoy así y siempre tengo miedo que una se me caiga porque no es sencillo cuando tienes un trabajo un poco demandante y no tienes ninguna familia, quien acudir, por ejemplo, si mañana Penélope se enferma y ese mismo día yo tengo una reunión súper importante, pues tendré que hacer mil maravillas para ver cómo me las arreglo entre ir a recoger a mi hija o darme entregable en la oficina Florean que es mi esposo está en la misma situación, porque simplemente no hay, no hay hermanos, no hay tíos, no hay nadie en ese aspecto, ¿no? Y los amigos que podemos tener van a estar normalmente en la misma situación, porque normalmente son amigos también es extranjeras, entonces es bastante complicado, pero uno logra su equilibrio de alguna manera siempre entre los dos. Creo que hacemos un buen equipo y tampoco puedo quejarme del país en ese aspecto, por ejemplo, me parece muy interesante aquí. Bueno, todo lo que es el de licencia de maternidad está pagada, aunque son cuatro meses, es menos con otros países más nórdicos, pero está pagado al 100%, y uno puede retomar, por ejemplo, el trabajo de forma parcial, ¿no? O sea, el que se conoce como también hay opciones más adelante y hasta que el niño tiene 12 años de hacer una especie de cuatro quintos que se le llama, por ejemplo, trabajas cuatro días y un día no trabajas a la semana. Ahora esto tiene que estar obviamente aprobado por tu empleador y pienso una vez más que va a depender del sector y el tipo de empresa porque una empresa más belga, más local, creo que va a estar completamente abierta eso, las empresas más internacionales pueden ser más difíciles también por la dinámica, entonces eso diferencias, horarios. Entonces es es todo un tema de realmente organización y de priorizar y claro es decir, no, no se puede priorizar la vida porque suena ya demasiado belga, nórdico como sea, pero la verdad es que a mí sí me ayuda, ¿no? A mí sí, me ayuda es una metodología, por ejemplo, me digo en los próximos tres meses, cuáles son mis prioridades y obviamente, que siempre va a estar en ese digamos diamante de prioridades y son herramientas que utilizo de forma personal para acordarme cuál es la prioridad de mi vida. Entonces, cuando ya esté en esos momentos de estrés o andar panic como le llamo, pues saco mi tablita y me acuerdo cuáles son las prioridades importantes y así y así vamos.

Ana: Buenísimo François, muchísimas gracias por estar con nosotros el día de hoy aquí en Granadilla podcast y que la siga rompiendo en Bélgica.

Este fue nuestro último episodio del 2023. Aún quedan episodios especiales y eventos para el resto del año, así que te recomiendo ir a nuestras redes sociales, para que no te pierdas de ninguno. Abrazo migrante y sigue la rompiendo.